Restos del mayor cohete lanzado por China cayeron el domingo en el Océano Índico y la mayoría de sus partes se destruyeron al entrar en la atmósfera, poniendo fin a días de incertidumbre sobre el lugar en el que impactarían, provocando críticas de Estados Unidos y de la NASA.
Bill Nelson el máximo responsable de la NASA, hizo público un comunicado en el que critica duramente la gestión que hace China de estos cohetes:
El funcionario de la Nasa dijo, “Está claro que China no está cumpliendo con los estándares responsables con respecto a su basura espacial”.
“Es fundamental que China y todas las naciones y entidades comerciales con viajes espaciales actúen de manera responsable y transparente en el espacio para garantizar la seguridad, la estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de las actividades en el espacio exterior”.
Las autoridades del país asiático revelaron que las coordenadas dadas por los medios estatales chinos, citando a la Oficina de Ingeniería Espacial Tripulada de China, sitúan el punto de impacto en el océano, al oeste del archipiélago de las Maldivas.
Medios de comunicación estatales informaron de que partes del cohete volvieron a entrar en la atmósfera a y cayeron en un punto con las coordenadas 72.47 grados de longitud este y 2.65 grados de latitud norte.
El comando espacial estadounidense confirmó el ingreso del cohete sobre la península arábiga, pero dijo que se desconocía si los restos impactaron en tierra o en el agua.
El año pasado, piezas del primer Larga Marcha 5B cayeron en Costa de Marfil, dañando varios edificios, pero no hubo heridos.