México enfrenta una crisis energética inminente: sus reservas de gas natural duran apenas 2.4 días. Con una producción nacional en mínimos históricos, el país depende en más del 70% del gas importado desde Estados Unidos.
El 64% de este gas se usa para generar electricidad y el 22% para el sector petrolero, lo que lo hace vital para la economía.
En 2021, una tormenta en Texas dejó sin luz a varios estados mexicanos, exponiendo la vulnerabilidad del país.

Aunque el gobierno aceleró planes para duplicar el almacenamiento para 2026, expertos advierten que la falta de inversión en infraestructura mantiene a México en riesgo.
La dependencia del gas estadounidense es una bomba de tiempo: sin alternativas claras, el país podría enfrentar cortes energéticos en cualquier momento.
¿Está México preparado para evitarlo?
